sábado, 8 de agosto de 2009

Policy Of Truth

Es pleno mes de julio y, sin embargo, me hallo en la biblioteca intentando sacar algo en claro con las señales discretas, perdón, con las matemáticas en variable discreta (dejaremos los eufemismos para la dirección de mi escuela) y resulta difícil no evadirse por momentos y centrar la atención en cosas, a priori, sin importancia.

Tengo ante mí, a unos metros en la estantería, un libro que reza en su título "Cuadernos de Historia: Los Palestinos", que es la razón de mi evasión pues me ha hecho pensar.

Resulta que, recientemente, he leido y escuchado mucho referente al tema de Israel y los palestinos. Se han tratado de distintas versiones que, aunque concordantes en los hechos, son totalmente discordantes en las formas. Como se suele decir, en la historia los buenos y los malos dependen de quién sea su narrador.

Más allá de Israel y Palestina ésto me hace pensar ¿Hasta qué punto son fiables los libros en los que, generalmente, nos basamos cuando estudiamos o cuando queremos dar peso a la defensa de nuestra postura ante determinados temas? ¿Hasta qué punto se puede uno fiar de los libros que se encuentra en una biblioteca pública? ¿O incluso en los que nos obligan a estudiar (y a comprar, todo sea dicho de paso) en la escuela?
No es de extrañar que, en la presente biblioteca, más de la mitad de sus libros estén fuertemente politizados según la mano de quienes los escribieron. Ésto presenta un grave problema cuando uno pretende informarse, culturizarse o, incluso, investigar sobre alguna materia. La tendencia general a pensar que aquél que escribió el libro que tenemos entre las manos es más culto que uno, o que se ha dedicado a un trabajo de investigación que no se ha dedicado el lector; esa tendencia general a pensar que el escritor del libro "sabe más que yo, por tanto tiene más razón que yo" nos convierte en presas fáciles, cerebros predispuestos a ser lavados por la primera ideología que se presente.

Ésta reflexión es realmente inútil y no creo que os esté contando nada nuevo. Nada va a cambiar porque, como se suele decir, no se le puede poner puertas al campo (ni rejas a la libertad de pensamiento). Hoy, mañana y siempre seguirán publicándose (y llegando a nuestras manos) libros de uno y otro palo. Queda, por tanto, a juicio del lector el ser crítico y el tener ganas, fuerza o tiempo, para contrastar ideas y fuentes en un intento, a todas luces personal, de acercarse un poquito más a la realidad de los hechos.

¡Ah! Quizá por cosas como éstas adoro tanto a la ciencia pura. Que si bien no es invulnerable, si resulta mucho más difícil de politizar. Y es que 2+2 son 4 (en base decimal), aquí y en la conchinchina, para izquierdistas y derechistas. Y si alguien se atreve a negarlo, tendrá que demostrarlo.

Motril 22/07/09



Depeche Mode "Policy Of Truth"

2 oyentes en el micrófono abierto:

Nanny Ogg 11 de agosto de 2009, 22:42  

Precisamente por eso, porque hay mil y una interpretaciones de las cosas, lo mejor es leer cuanto más mejor y cuantas más visiones diferentes, mejor. Igual no llegas a la verdad pero seguramente te harás una mejor idea de lo que sea.

Besos

Maxi 18 de agosto de 2009, 16:25  

Personalmente creo que en la mayoría de los casos la verdad absoluta existe (salvo en la matemática teórica) y, en aquellos que existe, la humanindad tiene aún una capacidad muy limitada para conocerla.

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