Fool For Your Loving
El era un hombre un feliz, le iba bien en el trabajo, quería mucho a su pareja y su amante follaba como él suponía que deberían follar los ángeles.
Aquél 14 de febrero, tras pedirle un favor a su jefe, salió una hora antes del trabajo. Pasó por el supermercado y compró una caja de bombones de esas rojas con forma de corazón.
También se dejó caer por la floristería y se dejó un buen dinero en comprar el mayor y más bonito ramo de rosas rojas. Luego aprovechó la media hora que aún le quedaba del ticket del parking para, en el coche, improvisar unos versos en una bonita tarjeta que había comprado un día antes aprovechando un recado que le llevó a la imprenta. Justo antes de arrancar comprobó que en la guantera aún le quedaban algunos condones, pues sabía que en casa se habían agotado. Finalmente arrancó y partió derecho a casa pensando que ese día sería un gran día para él y su pareja.
Cuando entró nadie salió a recibirle, tampoco percibió el típico olor a cocina que solía haber en casa a esas horas, es más, ni siquiera escuchó ningún ruido que le indicara que había alguien más en casa. Tras llamarla un par de veces sin éxito decidió buscarla habitación tras habitación, dejando el dormitorio para el último pues estaba convencido de que ella le guardaba una sorpresa. Y fue precisamente una sorpresa lo que encontró tras abrir la puerta de la habitación. La cama estaba revuelta, un olor a perfume de hombre invadía toda la habitación y, en un rincón, había un condón usado.
El sintió como el mundo se le venía encima, por momentos se quería morir. No podía comprender como la persona a la que más quería podría haberle hecho éso. Y tras pegar varios puñetazos sobre el colchón, entre lágrimas y desesperación se fue al salón, a su sillón favorito con la única intención de llorar desconsoladamente.
Cuando se sentó, notó algo sobre el asiento. Se levantó y vio que había un sobre de tamaño mediano con una nota dentro. Con sus manos aún temblorosas y su corazón tiritando de miedo sacó la nota y leyó:
Él no sabía que hacer, era un manojo de nervios, por su mente pasaron toda clase de pensamientos no como por su corazón que solo sentía una cosa, dolor. De repente y casi instintivamente cogió el móvil y llamó a Lucía. Ésta le colgó. Volvió a llamar y le volvió a colgar. Así hasta tres veces cuando recibió un mensaje de Lucía: "Si quieres que volvamos a vernos más te vale no joderme la comida romántica en la que estoy con mi novio. Así que deja de llamar so gilipollas!".
Y sumido en su dolor y su tristeza se quedó, recostado en su sillón y en la tele esa canción que tantas y tantas veces ella le había cantado "inocentemente"...
Whitesnake "Fool for your loving"
Creo que no os lo había dicho nunca, ¿no? Pues que lo sepáis, odio San Valentín.
Por cierto, si llegaste hasta aquí porque te dije que tenías un regalito, entonces mira el post de abajo.
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Aquél 14 de febrero, tras pedirle un favor a su jefe, salió una hora antes del trabajo. Pasó por el supermercado y compró una caja de bombones de esas rojas con forma de corazón.
También se dejó caer por la floristería y se dejó un buen dinero en comprar el mayor y más bonito ramo de rosas rojas. Luego aprovechó la media hora que aún le quedaba del ticket del parking para, en el coche, improvisar unos versos en una bonita tarjeta que había comprado un día antes aprovechando un recado que le llevó a la imprenta. Justo antes de arrancar comprobó que en la guantera aún le quedaban algunos condones, pues sabía que en casa se habían agotado. Finalmente arrancó y partió derecho a casa pensando que ese día sería un gran día para él y su pareja.Cuando entró nadie salió a recibirle, tampoco percibió el típico olor a cocina que solía haber en casa a esas horas, es más, ni siquiera escuchó ningún ruido que le indicara que había alguien más en casa. Tras llamarla un par de veces sin éxito decidió buscarla habitación tras habitación, dejando el dormitorio para el último pues estaba convencido de que ella le guardaba una sorpresa. Y fue precisamente una sorpresa lo que encontró tras abrir la puerta de la habitación. La cama estaba revuelta, un olor a perfume de hombre invadía toda la habitación y, en un rincón, había un condón usado.
El sintió como el mundo se le venía encima, por momentos se quería morir. No podía comprender como la persona a la que más quería podría haberle hecho éso. Y tras pegar varios puñetazos sobre el colchón, entre lágrimas y desesperación se fue al salón, a su sillón favorito con la única intención de llorar desconsoladamente.
Cuando se sentó, notó algo sobre el asiento. Se levantó y vio que había un sobre de tamaño mediano con una nota dentro. Con sus manos aún temblorosas y su corazón tiritando de miedo sacó la nota y leyó:
Hola mi amor,
Espero que te haya gustado mi regalo. No te puedes imaginar cuánto lamento no poder estar a tu lado y ver tu cara en éste instante, debe haberte gustado mucho ^^.
Me imagino que no habrás mirado el armario, ¿verdad?, en cuyo caso no te habrás dado cuenta de que mis pertenencias ya no están donde deberían... Me marcho, y para no volver. No intentes llamarme, a éstas horas ya habré cambiado de número.
¿Sabes? no podía aguantar más. Te quiero, y lo sabes, y también sabes cuánto me gusta éste día. Pero, imagino, éste sería el tercero y no estaba dispuesta a aguantar más. Quizá pienses que no, pero has de saber que lo supe desde el principio. El olor a perfume femenino en tus camisas, las "juergas con los amigos" que conociéndote parece mentira que no volvieses bebido y en cambio si cansado como si hubieses jugado un partido de ése deporte estúpido que tanto te gusta llamado fútbol por el cuál aquélla vez me dejaste tirada en el hospital cuando mi madre se debatía entre la vida y la muerte, tus retrasos de más de un hora al salir del trabajo, tus cenas de empresa a las que no me llevabas (sabes? un día de esos aproveché para salir con mi amiga María y me crucé con tu jefe, me dijo que hacía más de seis meses que no hacíais una cena de empresa, en cambio según tu teníais... ¿cuantas? ¿una al mes?), eso sin contar los mensajes en tu movil, y un largo etc. Siempre soñé con que cambiarías, no, estaba convencida de que lo harías, y aguanté y aguanté, pero todo tiene un limite. Sofía nunca fue tu secretaria, pero pasó e intenté confiar en tí. Pasado un tiempo tampoco me tragué que para contactar con tu amigo Carlos, ese que por cierto nunca llegaste a presentarme razón por la cuál me pregunto si existirá realmente, tuvieses que llamar a su novia Ana. Y ahora... ¿cuanto tiempo llevas con Lucía? ¿3 meses? Claro, no te bastó con engañarme con desconocidas, no, tuviste que fijarte en mi am... ex-amiga, Lucía.
Es por eso, mi amor, te he dejado tan bonito regalo. Sé que en el fondo me querías pero a tu manera y eso no me valía. Espero que ahora estés sintiendo lo mismo que sentía yo cada 14 de febrero cuando llegabas a casa con esa caja de bombones roja con forma de corazón, tu ramo de rosas y tus versos baratos (ah, ¿este año también? hay una cosa que se llama originalidad, ¿sabes?). Que sientas el dolor que sentía mi corazón, pues sabía perfectamente que tus regalos no eran más que una tirita a nuestra relación (o a tu conciencia, nunca llegué a averiguarlo).
Sin más mi amor, espero que la vida te devuelva todo lo que le has dado. Hasta nunca.
PD: por cierto, el aroma a perfume masculino de la habitación era la colonia que pensaba regalarte hoy, y lo del condón usado... es leche, ¡imbécil! Fíjate si soy tonta y te quiero que ni siquiera he sido capaz de pagarte realmente con tu misma moneda.
Él no sabía que hacer, era un manojo de nervios, por su mente pasaron toda clase de pensamientos no como por su corazón que solo sentía una cosa, dolor. De repente y casi instintivamente cogió el móvil y llamó a Lucía. Ésta le colgó. Volvió a llamar y le volvió a colgar. Así hasta tres veces cuando recibió un mensaje de Lucía: "Si quieres que volvamos a vernos más te vale no joderme la comida romántica en la que estoy con mi novio. Así que deja de llamar so gilipollas!".
Y sumido en su dolor y su tristeza se quedó, recostado en su sillón y en la tele esa canción que tantas y tantas veces ella le había cantado "inocentemente"...
Whitesnake "Fool for your loving"
Creo que no os lo había dicho nunca, ¿no? Pues que lo sepáis, odio San Valentín.
Por cierto, si llegaste hasta aquí porque te dije que tenías un regalito, entonces mira el post de abajo.




